31.7.1997. Análisis del mes de julio de 1997
en Euskal Herria.
EL "JULIAZO". EN JULIO DE 1997 EL GOBIERNO ESPAŅOL ORGANIZO CONTRA LA IZQUIERDA ABERTZALE VASCA LA MAYOR MOVILIZACION FASCISTA DE MASAS CONOCIDA EN EUROPA DESPUES DE LA DESAPARICION DE LA ALEMANIA NAZI.
7. El estratégico hecho de que la TV se ha convertido
en el centralizador de la cotidianeidad de los españoles
y en el canal mayoritaria para su desinformación. La analogía
con las radios fascistas de Mussolini y Hitler.
Sabían que podían conseguir que sus mentiras fueran creídas no sólo porque saben que poquísimos españoles (de los ya pocos que leen periódicos) leen dos o más periódicos y que por tanto no podrían hacer el muy elemental análisis comparativo que yo he hecho aquí y que ha bastado para señalar las groseras contradicciones que van de 100.000 a 600.000 asistentes para el mismo acto. Sino, sobre todo, porque sabían que iban a inocular sus mentiras vía televisión. Planos y más planos desde helicópteros de multitudes abarrotando calles mientras que la voz de los presentadores afirmaba que allí había más de un millón (en Madrid el lunes 14) o más de medio millón (en Bilbao el sábado 12) a sabiendas de que los telespectadores carecen del entrenamiento necesario para evaluar esas cifras, a sabiendas de que viendo con sus ojos tanta gente creerían las cifras falsas que estuvieran oyendo. (Véase en esta misma web de RED VASCA ROJA el subcapítulo La televisión, ese moderno flautista de Hamelin de mi libro La negación vasca radical del capitalismo mundial.
Los datos cruciales los publicaba EL PAIS el 19 de marzo pasado:
1) el 88% de los españoles se informa de lo que pasa
viendo telediarios; 2) los españoles ven la TV una
media de 210 minutos por persona y día y escuchan la
radio una media de 113 minutos por persona y día.
El consumo de televisión en España ocupa un lugar
destacado incluso dentro de una Europa donde según el Anuario
Estadístico 1996 del Observatorio Europeo de lo Audiovisual
ya en 1994 había un aparato de televisión en el
96% de los hogares. También en Euskal Herria, donde p.e.
en la Comunidad Autónoma Vasca de un total de 633.000 familias
son 623.600 las que tienen televisor en color y 26.500 las que
tienen televisor en blanco y negro y ver cine en TV es con mucha
diferencia la actividad de ocio realizada por mayor porcentaje
de personas en las tres provincias (88% en Bizkaia, 86% en Gipuzkoa,
85% en Araba). (11)
No puede entenderse nada del funcionamiento de la sociedad actual
en el Estado español si se prescinde del hecho crucial
NUEVO: que la televisión se ha convertido en el centro
y en el centralizador de la cotidianeidad, que en la vida cotidiana
de los españoles éstos atienden, escuchan y miran
infinitamente más tiempo a la TV que a nadie. Karl
Marx escribía hace 126 años a Kugelmann palabras
validísimas para analizar ese fenómeno (y para el
análisis del JULIAZO que estoy haciendo): "Se creía
hasta ahora que la formación de los mitos cristianos bajo
el Imperio romano había sido posible gracias a que no existía
la imprenta. Sucede todo lo contrario. La prensa diaria y el telégrafo
difunden sus invenciones por todo el universo en un abrir y cerrar
de ojos, fabricando en un día más mitos (y el rebaño
de los burgueses se lo cree y difunde) que antes en un siglo".
Marx no conoció la explosión del uso de la radio
y de la televisión. Pero resulta aquí imprescindible
recordar como María Antonieta Macciocchi ha analizado lo
que el fascismo italiano logró "merced al control
y a la posesión de lo que hoy denominamos mass-media: se
trata, en suma, de la enorme función propagandística
que bajo el fascismo asumieron las formas de comunicación...La
radio constituía el principal medio de comunicación
de masas durante los años 30. En 1932, había en
Italia 305.120 receptores de radio; en 1935, 530.000; en 1938
un millón. Pero, para aproximarse al número real
de oyentes, hay que multiplicar esa cifra por cinco... Hasta julio
de 1943, la radio del régimen embruteció a millones
de ciudadanos..... está aún por estudiar la inmensa
capacidad del fascismo y del nazismo de manipular las superestructuras
de masas a través de los mass-media y de su psicología
de masas" (12) Precisamente el JULIAZO ha sido un buen
ejemplo de lo que puede hacer la televisión al respecto
cuando un gobierno como el español, sedicentemente "democrático",
organiza planificadamente una movilización fascista de
masas.
Digo organiza planificadamente porque es evidente que el
JULIAZO es la ejecución de un amplio y minucioso plan de
movilización de masas basado en el uso de: 1) los resortes
de la Administración periférica del Estado (Delegaciones
de Gobierno en las Comunidades Autonómicas y sus prolongaciones
provinciales) y los Ayuntamientos en poder del partido del Gobierno
más los Pactos antiterroristas de Ajuria Enea, Madrid y
Pamplona más los grupos "pacifistas" subvencionados
por las Administraciones públicas, y 2) los medios de comunicación
de masas, especialmente las televisiones. Plan preparado con semanas
de antelación por el Gobierno español y destinado
a activarse cuando (como calculaba, esperaba y propiciaba con
su actuación el Ministro del Interior) apareciera muerto
por ETA el funcionario de prisiones Ortega Lara. Liberado por
las Fuerzas de Seguridad del Estado Ortega Lara, el plan se activó
cuando el concejal del PP cayó en manos de ETA.
Delegaciones del Gobierno y Ayuntamientos, Pactos antiterroristas
y grupos "pacifistas" subvencionados fueron vitales
para organizar y convocar actos. Pero fueron los medios de comunicación
y fundamentalmente el uso coordinado y simultáneo de las
radios y las televisiones las piezas claves para el plan de movilización.
Ya el mismo jueves 10 las televisiones ROMPIERON LA COTIDIANEIDAD
con programas especiales sobre la situación del concejal.
TV1 y A3 dieron en directo la rueda de prensa del Ministro del
Interior y tres de los cinco programas con mayor audiencia fueron
tres informativos volcados sobre el tema: el Especial de TV1 (3,8
millones de espectadores), el Telediario-2 (3,7 millones) y el
especial de Antena3 (3,6 millones). Simplemente con interrumpir
la programación habitual de televisiones y radios el plan
del Gobierno consiguió crear una INMEDIATA y ANGUSTIOSA
sensación de ALARMA SOCIAL.
A partir del viernes todas las televisiones demostraron que todas ellas forman parte de una única televisión del Régimen (nacionalcapitalista español) sustituyendo sus logotipos por un lazo azul. Sencilla pero eficaz medida de impacto que nuevamente ROMPIO LA COTIDIANEIDAD de los telespectadores transmitiéndoles un continuo recordatorio de estar en situación de excepción. Y ya he citado antes la forma en que las distintas televisiones (flanqueadas y reduplicadas por las radios) se volcaron con la manifestación de Bilbao la mañana del sábado alterando completamente la cotidianeidad de un fin de semana corriente. "Hoy no puede ser un día más" fue la consigna del Ministro del Interior, elevada a titular de portada a toda página por EL MUNDO. Televisiones y radios se encargaron de que ese sábado (y el domingo siguiente) fueran bien distintos de cualquier fin de semana.
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